Sinopsis Sicilia sin muertos
Mallorca, en la obra de Guillem Frontera, podría ser también el laboratorio del mundo, donde la naturaleza humana prospera según las reglas elementales de la especie y donde crece especialmente la codicia -que en su versión evolucionada se llama corrupción. El sol es tibio, suena la melodía de un violoncelo tocado magistralmente por una bella joven eslava, el hedonista y cínico sesentón Mateu Llodrá toma Camparis pensando en cómo satifacer su particular sentido de la justicia. Y la rata muerta tiene la perversa capacidad de perturbar el curso de las cosas, en un tiempo repleto de abusos en que el presidente de la Comunidad Autónoma invoca la regeneración.